domingo, 9 de mayo de 2010

La dominación masculina

Pierre Bourdieu

Así pues, la dominación masculina tiene todas las condiciones para su pleno ejercicio. La preeminencia universalmente reconocida a los hombres se afirma en la objetividad de las estructuras sociales y de las actividades productivas y reproductivas, y se basa en una división sexual del trabajo de producción biológico y social que confiere al hombre la mejor parte, así como en los esquemas inmanentes a todos los hábitos. Dichos esquemas, constuidos por unas condiciones semejantes, y por tanto objetivamente acordados, funcionan como matrices de las percepciones -de los pensamientos y de las acciones de todos los miembros de la sociedad-, trascendetales históricas que, al ser universalmente compartidas, se imponen a cualquier agente como trascendentes. En consecuencia, la representación androcéntrica de la reproducción biológica y de la reproducción social se ve investida por la objetividad de un sentido común, entendido como consenso práctico y dióxico, sobre el sentido de las prácticas. Y las mismas mujeres aplican a cualquier realidad y, en especial, a las relaciones de poder en las que están atrapadas, unos esquemas mentales que son el producto de la asimilación de estas relaciones de poder y que se explican en las oposiciones fundadoras del orden simbólico. Se deduce de ahí que sus actos de conocimiento son, por la misma razón, unos actos de reconocimiento práctico, de adhesión dóxica, creencia que no tiene que pensarse ni afirmarse como tal, y que "crea" de algún modo la violencia extrema que ella misma sufre.

La vida loca: violencia extrema

Al hormigueo impreciso de una población que practica un ilegalismo ocasional lo sustituye un grupo relativamente restringido y cerrado de individuos sobre los cuales es posible efectuar una vigilancia constante.

La teoría crítica de Max Horkheimer

En 1937, Max Horkheimer publicó lo que para algunos es el verdadero manifiesto fundacional de la Escuela de Frankfurt, el trabajo titulado Teoría tradicional y teoría crítica. En él aparece por vez primera la expresión teoría crítica, que luego quedaría acuñada como definitoria de la propuesta del grupo. Su caracterización la lleva a cabo Horkheimer más por contraposición a la teoría tradicional que por definición de sus propios rasgos.

Se trata de presentar una propuesta teórica que asuma las transformaciones que se están produciendo en las sociedades desarrolladas avanzadas, transformaciones que quedan insuficientemente entendidas en las doctrinas existentes, incluyendo en este capítulo al mismo marxismo. En concreto, las formas de dominación y de manipulación de la conciencia características de las nuevas fases del desarrollo capitalista han variado y requieren una respuesta teórica acorde con esas variaciones. Hay que promover un debate que discuta acerca de los supuestos ideológicos que operan bajo nuestras formas habituales de conocimiento y, más allá, plantee la cuestión de qué idea de razón (si es que existe alguna) nos parece deseable.

Horkheimer no considera necesario discutir ni la eficacia ni la validez lógica de la teoría tradicional. No hay duda de que el modelo tradicional de ciencia funciona: «los progresos técnicos de la época burguesa son inseparables de esta función de cultivo de la ciencia». Lo que merece la pena debatir es, además de su concepción de la razón, la forma en que entiende la función social de la teoría. Esto es precisamente lo que, a ojos de Horkheimer, resulta más característico y más criticable de la teoría tradicional: su pretensión de neutralidad. Él piensa, con Hegel y con Lukács, que el análisis de la sociedad existente es en sí un elemento de esa sociedad, una forma de autoconciencia. Lo que significa, por lo pronto, que no hay teoría que permanezca al margen de la realidad social, fundamentalmente porque no existe ese lugar imaginario incontaminado.

Sociología de la vida cotidiana

Samuel F. Velarde **


Hablar de la vida cotidiana desde un punto de vista sociológico podría parecer una especie de tautología, o por así decirlo, de una gran obviedad. Sin embargo mi intención en esta charla, es darle a la sociología un carácter más dinámico en cuanto a su aplicación; insistir, sobre todo para aquellos que la estudian, en que la sociología no es un cúmulo de teorías que se usen nada más para pensar en lo macro (estado, estructura, aparatos de estado, institución) y que tampoco es una ciencia de las relaciones humanas en términos funcionalistas; sino que nos sirve para ir desmenuzando el acontecer social, explicarnos fenómenos micros como los profundos acontecimientos de nuestras relaciones sociales, esto con mucha ricura teórica y de pensamiento, así pues esto sería el "observar" nuestra vida cotidiana. Que sería el tema central de mi exposición.

Muchos grandes pensadores han hablado de la vida cotidiana, así lo que hoy diré, es solamente una breve y sencilla reflexión acerca de la misma, donde no precisamente voy a teorizar sobre ella, sino más bien sembrar en ustedes la curiosidad para que cada uno desde su perspectiva y carrera, pueda verla, analizarla, sentirla, criticarla y por que no, fomentar espacios nuevos en nuestra vida cotidiana, para hacerla más congruente, libre, espontánea, en fin.

¿Pero que es la vida cotidiana?, Agnes Heller decía que era " el espejo de la historia", también la define "como el conjunto de actividades que caracterizan la reproducción de los hombres particulares, los cuales crean la posibilidad de la reproducción social…es la forma real en que se viven los valores, creencias, aspiraciones y necesidades". Así pues la vida cotidiana son nuestras vivencias diarias, repletas de significados, intereses y estrategias diría Irving Goffman, estrategias entendidas como esa serie de comportamientos que nos permiten crear la red personal de caminos por los cuales diariamente transitamos y construimos nuestras relaciones sociales.

¿Pero cual es la importancia de observar y analizar la vida cotidiana?, ¿acaso la vida cotidiana (y aquí va implícita la nuestra) no es parte natural de nuestra rutina bio-psico-social, de una sociedad ya establecida y donde la vida cotidiana es eso, mecánica algo inamovible y casi predestinada?. Estas características serían como la visión ciega de la vida cotidiana, esa que nos otorga el sistema establecido, pero hay que ir más allá.

La vida cotidiana si como dice Heller es el espejo de la historia, entonces es la riqueza de la sociedad, es decir, la esencia de cómo podemos explicar lo subrepticio de lo que está encima y entender la raíz; observar la vida cotidiana es poder entender el por qué de mis sin fin de comportamientos, del por qué pienso en determinadas situaciones diferente, del por qué actúo de manera distinta en un funeral y en pocos minutos al dirigirme a la fiesta soy distinto. La vida cotidiana es nuestro ser milimétricamente dividido en los diferentes roles que hacen nuestro modus vivendi. Henry Lefevbre, sociólogo marxista famoso en los sesentas y setentas, nos habla de situaciones " la vida cotidiana es reconocer y entender comportamientos, costumbres, proyección de necesidades, captar cambios a partir del uso de los espacios y tiempos concretos".

Y lo importante de la sociología de la vida cotidiana, es precisamente ver si ésta la hemos construido a partir de prácticas de libertad o convicción propias, o si las condiciones de un sistema capitalista en ocasiones no muy justo o racional nos lo ha impuesto. Y es aquí donde se nos dificulta observarnos nosotros mismos, autocalificar mi vida diaria, saber si mis necesidades corresponden a mi realidad o si también se me imponen para continuar reproduciendo una cotidianidad ajena a mí.

Hay un autor que prácticamente lo acabo de descubrir Guy Debord, artista, cineasta y escritor francés, murió en 1999 a los 68 años, es el creador de la Internacional Situacionista, el plantea que los seres humanos podemos vivir situaciones diferentes si somos los suficientemente libres para promoverlas, no llevar precisamente una vida lineal y enajenada, sino hacer de la vida cotidiana una extensa dimensión de nuestra creatividad artística. ¿ Acaso no podemos intentar pintar, escribir, tocar un instrumento musical, caminar en un parque, juntarnos un lunes o martes a charlar con los amigos?, ¿no podremos intentar tener una vida cotidiana rica y prolifera?. Creo que Debord, nos muestra desde una perspectiva muy artística y tal vez esbnobista y hasta revolucionaria pero no por ello inaplicable, que la vida cotidiana puede ser liberadora más que esclavizante.

Ya sabemos pues qué es la vida cotidiana, ahora como estudiosos de las ciencias sociales ¿como aprender a observar a la vida cotidiana?, ¿ que lupa, lente o imaginación sociología ( diría Wrigth Mills) usar en esta esplendorosa y seductora actividad de observar?. Nuestra vida cotidiana está repleta de emociones y es aquí, donde podríamos encontrar por ejemplo, nuestras necesidades religiosas, místicas o espirituales; y explicarnos para entender los comportamientos o simbolismos religiosos; esos usos y costumbres de católicos, mormones, adventistas, testigos de Jehová, que visten, actúan, reflejan una moral y actitud ante la vida, cada uno muy particular. O nuestra total apatía por la ecología, al no saber nada de nuestra relación armónica con la naturaleza y sin embargo en verano, buscar la sombra de un árbol.

¿Y la vida cotidiana urbana? , donde vemos a pedigüeños, en su vinculación casi de performance con nosotros; al darnos una demostración de miseria, malabarismo, o mostrarnos patéticamente una pierna casi en estado putrefacto, para provocarnos algún sentimiento que redunde en una moneda. O a la señora de estilo "narco" que hace de su vida vanidosa y rutinaria toda una actuación banal de su cotidianidad material.

O el universitario que asiste a una clase y luego se pregunta el para qué de los contendido de la misma, si para nada tienen que ver con su realidad micro social, porque no entiende el discurso que maneja el profesor o se hablan de cosas raras tan distantes de "mis necesidades como alumno". Donde tan solo deseo tener un título pero no interesa si me llevo conocimiento, al sistema le importa el título (¿sera?) no el conocimiento.

Ver la vida cotidiana es "meterse" en los modus vivend, de los individuos, es desenredar lo que aparentemente es normal y percatarse de lo simbólico de cada estilo de vida, es darse cuenta de que existe un sistema social que te atosiga con una serie de normas a cumplir, o que te obliga a que disminuyas tu capacidad de asombro. El estudio de lo cotidiano es comprender insisto, los nudos que mantienen la red social. Finalmente todo esto con un propósito sumamente definido, reflexionar hasta que punto la vida cotidiana te facilita ser un individuo libre y que puedas diseñar tu proyecto de vida. Es decir, revolucionar nuestras vidas cotidianas y promover o exponer visiones diferentes de comportamientos y compromisos propios, que pudieran (porque no decirlo), ir construyendo una cotidianidad más intensa y llena de perspectivas individuales y sociales.

Ahí está pues, una tarea interesante para el sociólogo, escudriñar la vida diaria, darle un sentido más categórico, para descubrir y proponer. Cuando se habla de la crisis de las ciencias sociales y en especial de la sociología al reducirse en apariencia su campo de estudio (aparte de su práctica), la sociedad del siglo XXI comienza a vislumbrarse con algo de positivo y que nos da a los sociólogos mucho por hacer: un hombre y una mujer con intereses comunes, poco visto en otras etapas históricas; tal vez nuestras vidas cotidianas se entrelazan en un espacio donde el hombre y la mujer son víctimas de las apariencias y del odio. Veamos pues como caminar juntos y donde comenzar a construir situaciones diferentes, espacios distintos, cotidianidades compartibles, para forjar una vida cotidiana colectiva mucho mejor.

* Ponencia presentada en el Ciclo Temáticas, Problemáticas en Sociología Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 4 abril 2006-04-08

El reflejo de la sociedad

La arrogancia de las personalidades en Internet

Durante el transcurso de nuestra vida nos vamos a encontrar con diferentes personas y diferentes formas de ser, de actuar, o de pensar, con diferentes formas de expresarse, con creencias religiosas variadas, y con valores éticos o morales distintos, por lo cual, dependiendo de nuestra personalidad o quizás pretensiones, decidiremos entablar o no una relación de amistad con el otro a partir de la primera impresión que tengamos.

Lo mismo sucede en Internet, un sitio que no es más que una Red de Redes Sociales en las cuales algunos hemos elegido cumplir nuestro rol con el fin de divertirnos, pasarla bien, entablar relaciones laborales, entre otros, y por otro lado muchos puede que hayan preferido desempeñar un papel diferentes al de la persona que realmente son para tratar de encajar o cumplir otros objetivos. En cualquiera de los casos, sea cual sea el rol que estemos desempeñando en Internet, nos definirá como personas, nos presentará al resto del mundo, y seremos juzgados por la primera impresión que generemos.

¿Nunca les ha pasado, en la vida real, que una determinada persona no les agrada, no les cae bien, o como se dice en Argentina, “no se la bancan”, porque es arrogante, fanfarrón, “creído”, presuntuoso, y un largo etcétera?. Normalmente decidimos no ser amigos, ni tener una mínima relación personal, con estas personas que, lo más probable, tengan un grupo social reducido en el cual los integrantes del mismo compartan la misma personalidad. Esto también lo vemos en Twitter, en Facebook, o en cualquier Red Social o sitio en Internet que requiera la participación “personal” de la persona, que requiera que el individuo se exprese y se defina como persona para con el resto de los participantes.

Nuestra personalidad o forma de ser en Internet es tan importante como la misma en la vida real, ya que una persona presuntuosa en las calles, lo es también en Twitter o Facebook, y va a tener las mismas complicaciones sociales tanto en una comunidad virtual como en una real, ya que al igual que “de cara a cara”, en Internet juzgamos a los demás a partir de sus Tweets, de sus publicaciones en el Muro de Facebook, de sus comentarios o artículos en los Blogs, o hasta de cualquier imagen que comparta por Twitpic.

http://www.kabytes.com/vida/la-arrogancia-en-las-personalidades-virtuales/

Don Quijote

"Si examinamos por qué, dentro de la realidad de nuestra actitud natural, damos crédito a sucesos históricos solo podemos remitirnos a argumentos similares a los utilizados por Don Quijote."